De jolgorios patrañas y demases. Hoy: EL CAFE.
Llevarla a un café es una de las patrañas mas clásicas que utilizan los hombres para engrupirse a una mina. El café es un espacio que te entrega un aire de intelectual que pocas veces la mujer encuentra en el hombre e implica una cierta disposición para satisfacer una de las grandes preocupaciones las mujeres: ser escuchadas. En el café tendrás que escuchar detenidamente todas las alegrías y frustraciones de la mina a la que te engrupes, tratando de ocultar que en verdad te da lo mismo que no estudie lo que quiere y que sólo intentas salir del periodo de “kino acumulado” en el que te encuentras.
Ocupar la herramienta del café es irse a la segura, pero no necesariamente lo más fácil, pues implica necesariamente una inversión. El dinero, como en todos los asuntos relacionados con mujeres, es una herramienta que marca el punto de inflexión entre el éxito o el fracaso. En este caso, la relación matemática que opera es básicamente una proporción donde “a mayor inversión mayor es el interés”. No están muy equivocadas las mujeres frente a esto, por lo que debes saber ahorrar tus lucas previamente y estar dispuesto a perderlo todo en una cita. Los 900 pesos que cuesta el café generalmente se suman a los casi 1500 que cuesta el “pastel-canapé” como acompañamiento (que debes hacer durar si no quieres que tu billetera siga arrepintiéndose de haber llevado a tu patraña a un café), lo que sumado a los gastos de locomoción y al margen de error que debes llevar, dejan el saldo liquido en cerca de $5000 que serán desperdiciados por nada si no te resulta la patraña. Es una inversión arriesgada, pero el café te otorga buenos puntos a favor que aprovechados de buena manera te podrán llevar al éxito.
Un error bastante común a la hora de ocupar la herramienta del café es no saber donde se ubican estos lugares. Para muchos el café es una dimensión desconocida ocupada solo en este tipo de instancias por lo que para obtener un buen dato debes hablar con alguien que sabe de estas cosas: el amigo gay. En caso de no contar con este fundamental personaje, el barrio Lastarria (Alameda a la altura del Metro Católica) es uno de los lugares más comunes donde los hombres llevan a cabo este tipo de mentiras. El contexto histórico de este barrio desarrolla un comercio de antigüedades junto a las típicas mierdas hechas en cobre que venden los hippies, que te permitirá la posibilidad de comprarle alguna de esas mierdas a tu patraña para quedar como campeón ante ella. Otro lugar común es el parque de las estatuas (o como se llame) en Providencia, que cuenta con un café-biblioteca que permite engrupirse aún más con esto de la intelectualidad pidiendo algún libro de autores como Borges o Cortázar (un clásico en la tarea de la conquista; como el capitulo 7 de Rayuela), aunque tu única conexión con los libros haya sido la lectura de la contratapa al ir al baño.
Finalmente, si bien el café te entrega numerosos puntos a favor, no es el lugar preciso para consumar de buena manera la inversión. Su contexto íntimo y de diálogo, juegan en contra a la hora de desarrollar la proxémica necesaria para pegarte un atraque como la gente. Debes emigrar hacia un lugar con mayores posibilidades para esto como el Parque Forestal, donde el pastito entrega un espacio amplio para poder revolcarte con tu patraña como corresponde. De esta manera, y sólo de esta manera, la prueba estará superada y la inversión valdrá la pena.
fuente; www.malaclase.cl
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